Resumen de las conversaciones entre Obispos/as de septiembre

Los días 7 y 9 de septiembre tuvo lugar la tercera ronda de Conversaciones entre Obispos/as de la Conferencia de Lambeth.

Los/as obispos/as se reunieron en línea a través de Zoom en grupos de 20 y continuarán con su grupo durante la duración del programa de seis meses.

Las Conversaciones entre Obispo/as, que exploran lo que significa ser «la Iglesia de Dios para el mundo de Dios», incluyen la oración y el estudio bíblico, y pretenden ayudar a los/as obispos/as a escuchar y aprender de los entornos y experiencias ministeriales de los demás.

El mes pasado, las sesiones exploraron el «Llamado al amor mutuo», partiendo de la primera epístola de Pedro 1:22 a 2:5, y cómo es el discipulado en el siglo XXI.

Este resumen recoge algunas de las historias y reflexiones de los debates.

Aprender sobre el discipulado a partir de objetos personales

Los/as obispos/as trajeron una gran variedad de objetos relacionados con su discipulado para mostrárselos a los demás en su grupo. Tuvimos una biblia deshilachada, un recipiente de aceite bendito, una caña de pescar, un recipiente de barro y una camiseta.

En otro grupo tuvimos un bolígrafo regalado por un suegro, una etiqueta de un frasco de miel, un vaso de agua, una recopilación de fotografías familiares y un cuadro de un camino que recordaba que había nuevas personas en el camino para conocer y escuchar.

La biblia deshilachada provino de un obispo de Zimbabue que describió cómo le muestra que Dios le acepta por lo que es, aún con sus desperfectos. Un obispo de la diócesis de York, en Inglaterra, exhibió un contenedor de barro originario de Uganda, que representa un punto de inflexión en su camino con Dios.

La importancia de la escucha

El tema más destacado en las conversaciones fue la importancia de la escucha en el discipulado, como forma de obediencia: «Tenemos que escuchar, especialmente cuando las personas con las que nos reunimos a menudo piensan que estamos allí para hablar en lugar de escuchar».

Otro grupo reflexionó sobre cómo apenas empezamos a entender lo que significa el Evangelio para una comunidad cuando empezamos a escuchar realmente: «Escuchar es la clave de la construcción del discipulado» y «Debemos escuchar no sólo con nuestros oídos sino con nuestros corazones».

En uno de los testimonios se describió cómo la escucha es aún más importante en situaciones de conflicto: «Mi país es un país dividido y hemos tenido que aprender a escuchar y a vivir mutuamente a partir de una profunda división y dolor, ser obispo aquí es ver siempre a la gente y escuchar a la gente del otro lado de las divisiones, eso es mostrar amor mutuo». Para otro obispo, «El discipulado es, ante todo, escuchar y, en particular, como obispos, nuestro ministerio consiste en escuchar, aunque mucha gente quiera que hablemos. ¿No podríamos crear lugares y oportunidades para escuchar a los demás, que también son piedras vivas llamadas y consagradas?».

Se necesita una espiritualidad humilde de la escucha: «La escucha es un don de Dios potenciado por el Espíritu Santo» y «Jesús dice ‘Escuchad mi voz’, si no escuchamos, no aprendemos». Un grupo recordó la frase de Maya Angelou: «He aprendido que la gente olvidará lo que dijiste, la gente olvidará lo que hiciste, pero la gente nunca olvidará cómo les hiciste sentir».

En otro grupo se dijo: «Nunca se insistirá lo suficiente en que el papel de un obispo es tener sus oídos en la tierra, donde está la gente».

Crecer en el discipulado a través del servicio a la comunidad

Otro tema destacado fue la importancia del servicio a la comunidad para crecer en el discipulado. Un obispo contó cómo el pueblo más pobre de su diócesis se regeneró gracias a que un líder de la Iglesia organizara conversaciones comunitarias. Este líder se hizo cargo de un edificio del ayuntamiento como gestor y acogió a otras organizaciones al servicio de la salud y el bienestar de la comunidad, un magnífico ejemplo de la oferta de servicios en el centro de un barrio.

Otro obispo informó que, en respuesta a la llegada de refugiados afganos, algunas Iglesias de una zona desfavorecida se habían organizado rápidamente para acoger a los refugiados. Otro hablaba de un pueblo del norte de la India donde las niñas son empujadas a la prostitución y donde la Iglesia es vista como una amenaza.

La Iglesia no se amilana por ello, sino que dirige una escuela y un albergue para las niñas: «La Iglesia en medio del sistema de castas como signo del Reino». La hija de un obispo compartió su fe con sus amigos y llegó a iniciar un curso Alpha con 27 personas y 5 cristianos que ayudaban a dirigirlo. También se dijo en un grupo que WhatsApp se está utilizando eficazmente para estudiar las escrituras con otras 40 personas, lo que le aporta fuerza a la comunidad.

En Rhode Island, EE.UU., hay tanto gente muy rica que tiene una iglesia construida sobre la base de la trata de esclavos como gente muy pobre que nunca ha estado en sus playas. Un feligrés pudo organizar una visita a la playa para personas de ambos bandos que provocó lágrimas de alegría, modelando la comunidad en la Iglesia y la sociedad.

Otros grupos reflexionaron sobre el papel del amor en la construcción de la comunidad: «El amor requiere tiempo y paciencia, no hay soluciones rápidas. Tenemos que actuar como padres y perseverar con actos de amor». «El amor es relacional y necesitamos construir e invertir en relaciones de calidad». Y «A medida que nos acercamos a las personas en el discipulado también estamos siendo discipulados».

Muchos de los grupos compartieron que el discipulado no es algo que se hace solo, sino en comunidad, y que existen oportunidades para comprometerse con aquellos que se encuentran en una encrucijada cultural, como las galerías de arte. «La Iglesia no puede esperar a que la gente venga a ella para que puedan convertirse en discípulos, sino que nosotros, como Iglesia, tenemos que salir hacia la gente dondequiera que estén, salir a las comunidades que normalmente no visitamos, estar con ellas, aprender de ellas y hacerlas discípulos».

Tuvimos historias alentadoras sobre las visitas a la cárcel y los presos que se convierten en discípulos y, desde Chile, sobre un ex soldado británico que había estado viviendo en las calles durante años y se había convertido en un alcohólico, por lo que fue llevado a un hogar. «Quería morir y preguntó si era posible aplicarse la eutanasia. [El] obispo rezó con él, le entregó su corazón al Señor y compartieron la comunión, leyendo también juntos el Salmo 23. Después de dos años de querer morir, el Señor se lo llevó dos días más tarde, pero en paz y habiendo entregado su corazón al Señor».

Crecer en el discipulado a través de la cooperación ecuménica

Un obispo de la República Democrática del Congo destacó cómo cuando visitó una de las ciudades de la cooperación ecuménica «Todas las Iglesias estaban allí para darnos la bienvenida, pude ver la unidad y el compartir para acogernos. Eran Iglesias anglicanas, Iglesias católicas y todas se reunieron para darnos la bienvenida. Además, cuando alguien está enfermo, todos colaboran para encontrar transporte, todos comparten lo que tienen para llevar al enfermo al hospital, así que vimos este tipo de apoyo y amor, amor fraternal que tienen para ayudarse mutuamente». Además, «Cuando quieren enseñar, educar, movilizar a la gente, las Iglesias no trabajan por separado: se reúnen para enseñar, no hay división, simplemente programan una reunión comunitaria y comparten todo lo que tienen con los demás».

Discipulado y pandemia

Para muchos, la pandemia de la COVID sigue siendo el mayor reto, ya que ha representado una pérdida del contacto físico y una gran dependencia de la tecnología. ¿Cómo profundizar en las relaciones dentro de una comunidad en línea? «Para discipular tenemos que estar en relación y estar al lado de la gente». Otro grupo dijo: «En este tiempo de COVID-19, ¿estamos más preocupados por el futuro de nuestras Iglesias o por las nuevas formas en que Dios podría llamarnos a compartir Su palabra? Tenemos que centrarnos en las necesidades del mundo, no en la agenda de la Iglesia».

Actitudes ante el discipulado

Hay ideas erróneas sobre el discipulado que hay que corregir: «No es un proceso sencillo y lleva mucho tiempo; no es simplemente llenar las bancas; ¡a Jesús le llevó tres años! Tenemos que mejorar para ver a Jesús en el rostro de los demás».

«El discipulado es una palabra maravillosa, la esencia de lo que estamos llamados a hacer como cristianos. Pero a veces es más fácil decirlo que hacerlo. Todos sabemos lo importante que es conducir a la Iglesia hacia este objetivo, pero al mismo tiempo parece que hacemos hincapié en otros temas». Otro obispo describió cómo existe una brecha entre lo que ocurre en los campamentos de verano, las conferencias, etc., y lo que la gente (especialmente los jóvenes) experimenta regularmente en sus congregaciones: «Necesitamos desafiar a las congregaciones para que se dirijan a Jesús a nivel personal».

Llegar a los jóvenes

Varios grupos debatieron sobre cómo la Iglesia necesita reforzar su ministerio con los jóvenes y las familias, especialmente durante esta época en la que faltan al culto de la Iglesia. Los jóvenes a menudo se sienten «utilizados» por la Iglesia y luego abandonados. «El bautismo y la confirmación no deberían ser el objetivo final; deberíamos dedicar tiempo a conversar». Los jóvenes también se enfrentan al reto de la presión de los compañeros, por lo que la Iglesia debe reconocer la importancia de los grupos de compañeros para los jóvenes. Actividades como los coros, en los que los jóvenes pueden reunirse y nutrirse mutuamente, son un recurso valioso en una comunidad de fe; de hecho, «La gente necesita reunirse con otros, ya sean viejos o jóvenes, ricos o pobres».

Algunos obispos creen que debería haber más enfoque en el discipulado y menos en el crecimiento de la Iglesia, ya que consideran que con el discipulado el crecimiento de la Iglesia será un resultado de todos modos. Mientras tanto, quienes buscan asilo, las personas sin hogar y otros grupos de personas anhelan aceptación. ¿Qué puede hacer la comunidad eclesial? «A veces estamos demasiado ocupados construyendo monumentos en lugar de cavar pozos profundos, ensuciarnos y beber a fondo».

Diversidad

Existe el problema de que los grupos culturales monolíticos se reproducen en la plantación de Iglesias en lugar de comprometerse con la diversidad de la comunidad en general. Algunos reflexionaron que, efectivamente, es difícil conciliar nuestras diferencias, pero que es fácil compartir nuestros puntos comunes y nuestras vulnerabilidades. Otro obispo compartió la analogía de los muros de piedra seca. Las piedras no son iguales y no es fácil unirlas, pero una vez ensambladas en un muro se mantienen unidas entre sí.

También existen retos globales: «No somos una Iglesia centralizada, sino una Iglesia de muchas provincias. Ese es un don y una fuerza de la Comunión Anglicana, donde cada provincia puede proclamar el Evangelio de una manera que conecte con su contexto y cultura únicos». Pero ¿qué debemos pensar cuando las diferentes provincias dan respuestas variadas o conflictivas a un tema desafiante? Un obispo comentó que la naturaleza descentralizada de la Comunión «sugiere que no hay necesidad de perturbarnos cuando hay diferentes enfoques sobre algún asunto importante en diferentes Provincias».

También se hizo una observación sobre cómo el papel de un obispo podría alejar a una persona de la misión y el discipulado de base. Sin embargo, si los obispos fuesen capaces de mantener vivo este ministerio en sus funciones como obispo, «esto llevaría a corazones más llenos y al amor».

Pero «la Iglesia debe considerar las formas en que la noción de obediencia ha sido abusada por aquellos en posiciones de poder y autoridad». Porque ‘a veces la obediencia puede provocar sentimientos de subordinación, por ejemplo, en Sudáfrica e Israel/Palestina’. Algunos no quieren ser obedientes al sistema y necesitan ser liberados por la palabra de Dios».

La Conferencia de Lambeth del próximo año

A partir de todo esto, algunos grupos sugirieron que la conferencia del próximo año debe centrarse en el uso de la tecnología, el medio ambiente y el ministerio con los jóvenes. Un obispo dijo que «necesitamos una Conferencia de Lambeth en forma de Jesús, que libere a los marginados». Otro dijo que «Tenemos que asegurarnos de que todas las voces sean escuchadas y respetadas». Pero se nos ha dado un gran regalo, «El Dios que camina en medio de la humanidad». En nuestro camino hacia la Conferencia de Lambeth debemos confiar en el contexto en el que nos encontramos y ser conscientes de la vida plural en la que vivimos».

La próxima ronda de Conversaciones entre Obispos/as de la Conferencia de Lambeth tendrá lugar los días 5 y 7 de octubre.

El tema de la sesión es «Llamados de las tinieblas a la luz». Sobre la base de la primera epístola de Pedro 2: 9-12 los/as obispos/as explorarán «La cocreación del Reino: ser sal y luz en el mundo».

Puede encontrar más información sobre las sesiones de octubre aquí.


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