Resumen de las Conversaciones entre Obispos/as de octubre

Los días 5 y 7 de octubre tuvo lugar la cuarta ronda de las Conversaciones entre Obispos/as de la Conferencia de Lambeth.

Los/as obispos/as se reunieron en línea a través de Zoom en grupos de unos 20 y continuarán con su grupo durante la duración del programa de seis meses.

Las Conversaciones entre Obispos/as, que exploran lo que significa ser «la Iglesia de Dios para el mundo de Dios», incluyen la oración y el estudio bíblico, y pretenden ayudar a los/as obispos/as a escuchar y aprender de los contextos y experiencias ministeriales de los demás.

El mes pasado, las sesiones exploraron el tema «Llamados de las tinieblas a la luz», a partir de la primera epístola de Pedro 2:9-12, y lo que significa para la Iglesia ser sal y luz.

Preparación de la sesión: objetos que muestran que la Iglesia es sal y luz

Los/as obispos/as trajeron diferentes imágenes y objetos a las Conversaciones para contar sus historias. Tuvimos un cartel diocesano con una imagen titulada «Mamá África en lágrimas» con un mensaje que decía «NO a la violencia de género». Tuvimos un computador portátil que simbolizaba la disparidad entre los niños que pueden permitirse computadores para la escolarización a distancia y los que no. Además, el computador también simbolizaba cómo las generaciones más jóvenes han ayudado a que el culto siga adelante durante la pandemia: antes de la pandemia, los/as jóvenes pasaban desapercibidos/as, pero ahora son reconocidos/as como expertos/as en esta tecnología clave. Dos teléfonos móviles representaron la explotación de las personas a través de los medios sociales y también una reciente campaña de la Iglesia para concientizar y promover el buen uso de las redes sociales. Una pequeña insignia verde con 72 estrellas representaba a cada una de las personas que perdieron la vida en el incendio de la Torre Grenfell de Londres en 2017, quienes no han sido olvidadas y siguen esperando respuestas. Una imagen de unas palomas representaba cómo el cambio es posible a través de la obra del Espíritu Santo. Uno de los obispos trajo un fragmento de un árbol muerto por el cambio climático. Otro trajo una escultura hecha con cuchillos entregados durante una amnistía de armas blancas, un monumento a los afectados por la violencia con cuchillos. Otro obispo contó que habían repartido pequeñas cruces a la gente de la comunidad local, dirigido especialmente a los que han sido objeto de la trata de personas, lo que mostró que no todo estaba perdido.

Un llamado

Muchos de los grupos destacaron la necesidad de que las Iglesias sean sal y luz en sus comunidades: «Jesús nos llamó a ser sal y luz, no leche y miel. No fuimos llamados/as a aportar dulzura, sino a desafiar y perseverar». Un obispo de una comunidad indígena dijó: «Como persona indígena, siento el dolor y sigo sintiendo las injusticias hacia los pueblos indígenas y la lucha de los pueblos indígenas en Nueva Zelanda». Por eso, en todo el mundo, «la Iglesia tiene que ser una voz contra el racismo, el colonialismo, la pobreza, el extremismo y las injusticias actuales relacionadas con la pandemia». Muchos/as de los/as obispos/as afirmaron que la Iglesia debe reforzar su papel como defensora de los derechos de las personas marginadas, débiles y vulnerables. “Tiene que ser valiente, audaz y hablar de la injusticia, nombrándola para todo el pueblo de Dios. Debemos buscar alianzas estratégicas, ser astutos y amables, no sólo con los gobernantes sino también con las comunidades interreligiosas».

Ejemplos inspiradores

Los grupos escucharon lo que está ocurriendo en las diferentes partes del mundo. En Queensland (Australia), se considera que la Iglesia defiende los derechos de los indígenas australianos y de los isleños del Estrecho de Torres, y se adelanta a la comunidad en general en este aspecto. Una congregación de la catedral ofrece refugio a personas sin hogar. En la frontera entre EE.UU. y México, al sur de San Diego, hay un servicio regular que tiene lugar a ambos lados del muro fronterizo, lo que hace referencia a que la gente no debe estar dividida. En otros lugares, las iniciativas de plantación de Iglesias están llevando la sal y la luz a lugares de oscuridad, aislamiento y sufrimiento. Un obispo compartió cómo estaban prestando servicios tanto para los que están en contra de la vacunación como para los que ya han sido vacunados. Los/as obispos/as canadienses llevan ahora camisetas naranjas con el logotipo «Every Child Matters» (Todos/as los/as niños/as importan) en memoria de los/as niños/as que sufrieron en los internados para indígenas, que fueron separados/as de sus familias, a quienes se les negó el uso de su lengua y su cultura, y fueron objeto de abusos.

Hay que hacer más

A pesar de todo, muchos grupos reconocieron que había que hacer más. «Debemos estar dispuestos a pedir perdón por nuestra complicidad en el sufrimiento que nos rodea y por nuestra inacción, incluso en áreas en las que podríamos haber marcado la diferencia». Los/as obispos/as de Canadá se mostraron especialmente conscientes de ello tras el reciente descubrimiento de tumbas sin marcar en las escuelas de la Iglesia». ¿Qué cambiamos? Cambiamos nuestras actitudes de insensibilidad ante el dolor de los demás. “Nadie debe sentirse extranjero/a o forastero/a sino que debe ser incluido/a en el mismo pueblo de Dios con igualdad y dignidad. Para que esto ocurra, las estructuras que perpetúan la desigualdad y la injusticia deben cambiar». «Vivimos en un contexto de homofobia, misoginia, racismo, miedo, agonía, pobreza extrema, condiciones de vida deshumanizadas, exclusión, opresión y violencia; ser la sal y la luz es más necesario en contextos de exclusión y marginación». Muchas veces la Iglesia no ha sido una voz lo suficientemente fuerte para pedir justicia. Tenemos que «apelar a los que profesan superficialmente ser la sal y la luz para que dejen de ser un mero adorno y se conviertan en lo que profesan».

¿Cómo se logrará esto? Tenemos que asegurarnos de recibir la sal y la luz para poder serlas para los demás. No debemos subestimar nuestra necesidad de refrescarnos para ser eficaces». Otro obispo comentó: «necesitamos desear que la luz de Dios se proyecte en la oscuridad de nuestras vidas, familias e iglesias». Es importante recordar que «la transformación ocurre y a veces no somos conscientes de ella… la sal puede ser a veces invisible, la luz puede ser difícil de ver y sin embargo las cosas están cambiando. Tenemos que escuchar y confiar en que Dios está aquí y que Dios está activo tanto si controlamos lo que está sucediendo como si no». Y aunque los/as obispos/as «a menudo nos sentimos más cómodos/as dentro de nuestras iglesias y de nuestras comunidades eclesiásticas, tenemos que salir de nuestras zonas de confort y compartir el evangelio con el mundo exterior». Un obispo comentó que «debemos aprender de personas como los/as refugiados/as, que, al igual que nosotros/as, deben habitar un mundo en el que nunca están del todo ‘en casa'». Por último, «tenemos que mantenernos firmes a pesar de las dificultades. Dios nos ha llamado a ser luz y sal en todo momento».

Únase a la conversación

– La próxima ronda de Conversaciones entre Obispos/as de la Conferencia de Lambeth tendrá lugar los días 7 y 9 de diciembre.
– El tema de la sesión es «Llamados a ser humildes». A partir de la lectura de la primera epístola de Pedro 5:1-4, los/as obispos/as debatirán sobre el liderazgo.


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