05 AUG 98 . LC094e
Lambeth asume una posición conservadora sobre la sexualidad humana
Por James H. Thrall
Centro de Comunicaciones de la Conferencia de Lambeth
En una sesión que el Arzobispo de Cantórbery George Carey
llamó "difícil y dolorosa", la Conferencia de Lambeth
aprobó el miércoles (5 de agosto) en la tarde una declaración
sobre la sexualidad humana que rechaza la práctica de la homosexualidad
como "incompatible con la Escritura".
La resolución, sometida por los obispos de la I Sección (Llamados
a la plena humanidad) y enmendada en el transcurso de un debate de casi
tres horas, compromete a la Iglesia a "escuchar la experiencia de
las personas homosexuales" y reconoce a los homosexuales como "miembros
plenos del Cuerpo de Cristo". También condena "el temor
irracional a los homosexuales".
Pero los puntos de vista conservadores prevalecieron al exigir "abstinencia" para
cualquier persona que no se case. La resolución también declara
que la Conferencia "no puede contemplar la legitimidad o bendición
de uniones de personas del mismo sexo, ni la ordenación de los que
constituyan tales uniones".
Los apasionados sentimientos sobre el tema, que se manifestaron a lo largo
de las dos y media semanas de la Conferencia que precedieron a esta votación,
se hicieron evidentes en los comentarios corteses pero enérgicos
de los obispos durante el debate. La votación final fue abrumadoramente
favorable a la resolución enmendada, con 526 obispos a favor, y
sólo 70 votos en contra. Cuarenta y cinco obispos se abstuvieron.
Varios oradores objetaron que se agregara la frase que llama a la práctica
homosexual incompatible con la Escritura.
"Ustedes pueden aprobar esto, pero no tendrán una declaración
resistente", dijo la obispo Catherine Roskam de Nueva York (EE.UU.).
En tanto el obispo Peter Adebiyi, de Owo (Nigeria), que intervino poco
antes, dijo que condonar la homosexualidad de cualquier modo era un "suicidio
evangélico", la obispo Roskam afirmó que "condenarla,
en la forma que ha sido condenada, es suicidio evangélico en mi
región".
En un momento del debate, el arzobispo David Crawley, de Columbia Británica
y Yukón (Canadá) dijo que la resolución original había
sido completamente socavada. "Un documento cuyo rostro, un poco conservador,
era un rostro de amor y compasión ha sido gradualmente, poco a poco,
paso a paso, convertido en un [documento] de juicio y condenación".
No obstante, un cierto número de obispos reiteró sus creencias
en que la Escritura prohibe la homosexualidad. En Uganda, dijo el obispo
Winston Mutebi, de Mityana, "la Biblia y la tradición apostólica
tienen autoridad para todo lo que hacemos en nuestra Iglesia". Él
instó a los homosexuales, hombres y mujeres, al arrepentimiento.
La resolución conservó el texto que pide a los primados de
la Iglesia y al Consejo Consultivo Anglicano que supervise el estudio de
la sexualidad por provincias a través de toda la Comunión,
y a "compartir documentos y medios".
Hablando con la prensa luego de la sesión plenaria, el arzobispo
Robin Eames, de Armagh (Irlanda), que presidió la sesión,
dijo no estar sorprendido por el resultado. "Conversando con mis colegas
obispos y escuchándolos desde que llegué sentía que
esto era lo que iba a pasar", dijo. "Mirado en perspectiva, lo
que la Conferencia de Lambeth le ha dijo hoy a los Primados es 'supervisen
esto, vigilen esto'".
En comentarios al pleno poco antes de la votación, el arzobispo
Carey respaldó la resolución por considerar que está "totalmente
de acuerdo con la ortodoxia anglicana tradicional", pero expresó su
creencia de que la discusión sobre la sexualidad continuará en
la Iglesia.
"Yo no veo lugar en la Sagrada Escritura o en toda la tradición
cristiana para ninguna actividad sexual fuera del matrimonio", dijo. "La
moción enmendada, en realidad, está diciendo lo que siempre
hemos sostenido… La creencias y la moral que los anglicanos defendemos".
Pero, agregó, "estamos conscientes de que tenemos que seguir
escuchando. El diálogo continúa".