24 JUL 98 . LC044e
Nacidos endeudados: Tres obispos cuentan de vivir y morir en deuda
Por Nicola Currie"Por qué sufrimos tanto?" preguntó una anciana que vive en pobreza en la Zambia rural.
"Por el Fondo Monetario Internacional," fue la respuesta.
"Entonces, quién es este Sr FMI que nos hace sufrir tanto?" replicó.
El Obispo Bernard Malango de Zambia Norte (Africa Central) emplea esta historia para ilustrar como los pobres rurales saben de su miseria diaria de vivir con las consecuencias de los Programas de Ajusto Esctructural impuestos por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, aun si no saben nada de estas organizaciones.
Zambia, como muchos países, está atrapada en la trampa de la deuda. El gobierno necesita fondos de estos cuerpos para poder pagar préstamos anteriores. En 1991, un PAE que exigía medidas económicas austeras fue impuesto sobre el país. Artículos esenciales no recibían más subsibidos, la educación y el servicio médico gratuitos se acabaron, y un alza dramática en los precios de combustible provocó precios aún más altos.
Hoy en día muchos de los pobres rurales tienen suerte si tienen una sola comida por día, dijo el Obispo Malango. La familia extensa que aseguraba el bienestar de toda la comunidad está deteriorando a consecuencia de la lucha por sobrevivir. Se estima que cada niño nacido hoy día hereda una deuda de £450, dijo. Un resultado de esta deuda es el aumento del número de niños de la calle, que vienen a la ciudad a mendigar. La Diócesis del Obispo Malango ha establecido un programa de alimentación para estos niños, unos de los cuales tienen tan sólo cinco años de edad. Pero tales programas no llegan a la raíz del problema. El Obispo Malango pide un nuevo comienzo: la cancelación de la deuda para dejar que respire la gente en Zambia.
Las Filipinas todavía paga por los zapatos de Imelda Marcos
"No pedimos que cancelen la deuda; pedimos la justicia. Pedimos que los creditores se arrepientan, y la cancelación sería un símbolo de ese arrepentimiento," dice el Arzobispo Alberto Ramento de la Iglesia Independiente de las Filipinas.
El gobierno de las Filipinas tiene que dejar una asignación automática del 40 perciento de su presupuesto annual para pagar los intereses de la carga de deuda de $46 billones.
El Arzobispo Ramento dice que el FMI y el Banco Mundial sabían de la corrupción del régimen de Marcos, y todavía siguieron dando préstamos. El régimen de Marcos ha terminado pero la gente todavía vive con su herencia. "Estamos pagando por los zapatos de Imelda Marcos," dice el Arzobispo Ramento.
Para la gente común de la Filipinas este endeudamiento significa que "cantidades enormes de dinero están destinadas a pagar los intereses de la deuda," dijo. "Dinero y recursos que podrían haber sido usados para la educación, la salud y los servicios sociales, para aliviar las condiciones desesperadas de nuestros campesinos necesitados, están desviadas a pagar las deudas."
Agregó, "significa que se necesitará más y más moneda extranjera para pagar las deudas - moneda extranjera que solamente puede venir de lo que mandan nuestros trabajadores explotados emigrantes en el exterior, que ahora suman siete millones, y del turismo que ha estimulado la expansión de la industria del sexo." El Arzobispo dice que la industria del sexo incluye la explotación de niños por pedófilos que se hacen pasar por turistas.
Los países en vías de desarrollo "están luchando en una guerra ," dijo. "estamos luchando por vivir con dignidad y no podemos vencer en esta guerra porque no tenemos el poder de ganarla sólo en las calles de Manila. Pero sí se puede ganar en las calles de Londres y Washington por aquellos que tienen el poder."
La cancelación de la deuda no basta
"La cancelación de deudas no va a cambiar nada a largo plazo; se necesita un nuevo orden económico," dice el Obispo Luiz Osorio Prado Pires de Pelotas (Brasil). La cancelación de deudas por sí solo no va a cambiar las estructuras globales injustas fundamentales que él cree tienen que cambiarse para que la gente pueda ser plenamente humana.
La ciudad de Pelotas tiene una población de 350,000 personas, de las cuales el 20 perciento viven en la miseria, que apenas sobreviven. Pero el Obispo Prado sostiene que la deuda no es una cuestión simple de Norte y Sur.
"Hay gente en nuestro país que viven como la gente en el Norte. No tienen interés en cambiar, así que apoyan el Banco Mundial y el FMI y comparten sus prioridades. Pero sus prioridades no son nuestras," dijo.
"Nuestra condición es un efecto secundario del desarrollo de otros a nuestra costa. Vemos horrorizados los frutos de nuestro trabajo usados sólo para pagar los intereses de la deuda," dijo.
"Nuestros recursos naturales están explotados en maneras que degradan la cualidad del medio ambiente, con la misma tecnología que está prohibida en sus países de origen," dijo el Obispo Prado.
"En nuestra situación nuestro compromiso es a animar a aquellos que viven en medio de tanta deprivación horrible. Intentamos traducir nuestra fe y visión en el compromiso político con la gente."
La Iglesia en Brasil colabora activamente con el Movimiento Nacional, una agrupación del los más pobres de la sociedad. "Tienen una imagen muy clara de los mecanismos sociales que producen la injusticia y la miseria," dice el Obispo Prado.
"Son los que delínean del modo más inteligente las alternativas políticas al sub-desarollo y la ruptura con la dependencia internacional. La gente sin tierra, como movimiento, son un gran ejemplo para las Iglesias Cristianas."