layout graphic

Lambeth Conference 1998 Archives

 

Noticias en Español

21 JUL 98 . LC025e

Cónyuges de los obispos examinan su papel en "las buenas y en las malas"

por Nan Cobbey

Dpto. de Comunicaciones de la Conferencia de Lambeth

Con sonrisas, cantos, y las suaves pisadas de sus pies descalzos, una docena de esposas de obispos acompaóaron a "uno de los suyos" --el marido de una mujer obispo-- cuando éste fue a entrar en la carpa donde se reunen los cónyuges.

Al concluir su presentación en el Programa para Cónyuges de Obispos sobre el papel del cónyuge de un obispo, el Dr. Ian Jameison, esposo de la obispo Penelope Jameison, de Dunedin en Nueva Zelanda, llamó a las otros cónyuges neocelandeses al frente.

"Para que no me sienta completamente solo, las esposas de obispos de la Iglesia Anglicana de Aotearoa, Nueva Zelanda y Polinesia han decidido apoyarme como es costumbre en nuestra sociedad y nuestra Iglesia, especialmente cuando se trata de nuestros ind'genas," dijo "el primer esposo de un obispo" de la Comunión Anglicana. En total, cinco esposos de mujeres obispos participan del programa. Inmediatamente después, un grupo de mujeres de Nueva Zelanda, la mayoría de ellas descalzas, pasaron a la plataforma. Formando filas detrás del Dr Jameison, empezaron a cantar una canción maorí, acompaóándose con movimientos cadenciosos y gestos expresivos con los que le comunicaban su apoyo y afecto.

Dificultades y satisfacciones caracterizan las vidas de los cónyuges

Los seis esposos que participaron de la presentación contaron historias conmovedores
de "las alegrías" y "las penas" de sus vidas, reconociendo los desafíos del racismo, la probreza, la maledicencia y la soledad. Compartieron también las ocasiones singulares que disfrutaron como parte de los ministerios de sus compaóeros. Aunque la mayoría tenía sus propias profesiones, todos describieron su compromiso con sus ministerios personales. Y finalmente, algunos ofrecieron algunos consejos: encontrar un "amigo del alma," tener una vida "fuera de la iglesia," confiar en Dios.

La Dra Elaine Storkey conocida conferenciante británica del Instituto para el Cristianismo Contemporneo en el West End de Londres, también formó parte del panel . La Dra. Storkey Comenzó su discusión teológica con los relatos de Adán y Eva del Génesis, pero fue al abordar el tema del matrimonio que sus comentarios recibieron mayor aprobación.

"El matrimonio es extraordinario: dos personas se juntan y se inteercambian promesas temerarias," dijo. "Reflejamos la imagen de Dios mientras amamos . . . a veces amamos contra toda probabilidad, a veces amamos cuando no está reciprocado nuestro amor, a veces amamos sacrificialmente".

Elizabeth Appleby, esposa del Obispo Richard Appleby del Territorio Norte en la Iglesia Anglicana de Australia, contó de muchas "alegrías" -- incluido "el ministerio a los esposos del clero y sus familias, la oportunidad de ser líder no solamente como cónyuge sino tambieen como uno mismo, y el compartir con cristianos aborígenes en comunidades remotas".

Al reflexionar sobre el lado negativo de la ecuación, dijo que recordaba las palabras de un clérigo amigo: "recuerda que la mitra es también una corona de espinas". Appleby identificó también entre "las penas" "la soledad del liderazgo, los intrigas y las especulaciones, las expectativas de la gente y los estereotipos que imponen", además de saber todo lo que hay detrás de la decisión o la actuación de un obispo, pero no poder decir nada para protegerlo.

La Sra Appleby dijo también que había descubierto algunas estrategias útiles para soportar las presiones: evadirlas en ocasiones; interesarse en algo fuera de la iglesia; y contarle a un 'ntimo amigo (o amiga) sus miedos y dificultades.

Luchando con las secuelas del apartheid

Maggie Nkwe, enfermera, partera, fundadora de centros diocesanos para familias en crisis, trabajadores agr'colas y víctimas del apartheid describió como ella y su esposo, el Obispo David Nkwe de Klerksdorp, en la Iglesia de la Provincia de çfrica del Sur, se enfrentaron los desafíos de la vida en Sudáfrica.

"Se dice que el apartheid ha muerto, pero algunos de nosostros todavía no hemos asistido al funeral," afirmó.

La Sra Nkwe dijo que cuando a su esposo le asignaron su cargo episcopal, estaba preocupado de cómo se iba a sentir ella.

"No fue una decisión fácil," dijo. "Nos mudamos de Soweto a Klerksdorp en dos autos, a una casa que luchamos por conseguir, porque los fieles de la llamada iglesia en Klerksdorp habían llegado a la conclusión que íbamos a quedarnos en la ciudad y no en el barrio "blanco".

Ella ofreció sus talentos para colaborar en el ministerio de su esposo y para promover la justicia. En 1991 la flamante esposa del obispo organizó la primera manifestación de mujeres de Klerksdorp contra el abuso a la mujer "para animar a las mujeres a participar en
cuestiones femininas".

La pareja "se mudó a la diócesis de Klerksdorp como si hubiera mudado al desierto," agregó. "No había ninguna oficina, ningún personal, y ninguna infraestuctura".

Aparentemente impávida, la Sra Nkwe utilizó sus talentos para establecer un Centro de Mujeres crear programas educativos tales como grupos preóescolares y proyectos de
alfabetización.

Evangelizando en Tanzania

Miriam Ntiruka, cuyo esposo, el Obispo Francis Ntiruka, fue el obispo fundador de la Diócesis de Tabora en la Iglesia de la Provincia de Tanzanía, contó historias de dificultades semejantes en su ministerio mancomunado.

La nueva diócesis se creó en ese lugar donde no había muchos anglicanos, para que pudiesen evangelizar entre las tribus de la zona, dijo, hablando en swahili. Desde su fundación en 1989, la diócesis ha crecido de 6.000 miembros y 10 pastores a 15.000
miembros y 28 pastores.

Ser la esposa de un obispo en Tanzanía significa "ser la madre de la familia del obispo" y la Sra Ntiruka explicó que en su caso eso significaba no sólo ser la mamá de sus tres hijos sino también de cinco hijos de parientes. "Esto es bastante común y estamos contentas de hacerlo", afirmó.

Describió sus esfuerzos de animar a su esposo con oración, consejos, y apoyo "mientras él cuida a esa familia más grande que es su diócesis".

Ella compartió tambieen un aspecto negativo: el trabajo del Obispo lo lleva fuera de casa en tantas ocasiones que ha dado lugar a una falta de atención a los hijos que a veces "se resienten" por ello.

Maridos sin un papel definido

El Dr. Jameison, confesó que los primeros días como esposo de una pastora se sent'a desorientado, antes que ella llegara a ser obispo."No sabía las reglas de conducta", especialmente las prohibiciones, "una lista mucho más larga", comentó.

"Si hubiese sido mujer, esposa de un párroco, sí habría habido un papel: maestra de la escuela dominical, arreglar flores, dar la bienvenida a la gente, tal vez organista".

Cuando su mujer se convirtió en vicaria de una parroquia en Wellington, él estaba seguro que , "terminar'a como maestro en la escuela dominical, jardinero, acomodador, y organista suplente," papeles t'picos de una esposa, "pero en mi caso, sent' que tenía la libertad de elegirlos. Me complac'a mucho esa libertad".

El Dr. Jameison, que describió la diócesis de su esposa como geográficamente enorme, pero ppoco poblada, dijo que ella podía conocer "muy bien" a su gente, y que él podía compartir ese privilegio. Se refirió a la visita que hizo en una ocasión a un pueblito pequeó'simo: una escuela, ahora cerrada, un salón comunitario, una iglesia dedicada a San
Marcos". En esa iglesia, la víspera de San Marcos, se reunieron todas las familias campesinas de una comunidad dispersa. "Algunas eran anglicanos, muchos eran presbiterianos, otros eran de una iglesia pentecostal de un pueblito cercano". Muchos no
ten'an ninguna denominación. Todos habían venido a apoyar a un hombre y su esposa, también campensinos, a quienes el obispo iba a ordenar sacerdotes locales.

"En toda la historia de la diócesis nunca hab'an tenido un sacerdote anglicano residente", continuó. "Fue un d'a important'simo para toda la comunidad, reafirmando, ciertamente, su importancia. Y un extraordinario privilegio para mi".

Desafíos políticos en Pakistán

Shamim Malik, esposa del Obispo Alexander Malik de Lahore en la Iglesia de Pakistán, se consideró una colaboradora de su esposo desde que a esté le eligieron obispo.

"Al principio, me se sent'a incapaz y poco preparada . . . . De pronto tenía que desempeóar varios papeles simultáneamente: no sólo el de esposa y madre, sino tambieen el de esposa del obispo (en su sentido más social). Hice lo que podía, y cuando fallaba en algo, me esforzaba aún más".

La inestabilidad económica y pol'tica en Pakistán significa que los l'deres de la Iglesia deben actuar también como l'deres pol'ticos. "La carga de trabajo resultante es incalculable ó
as' como es el costo mental, físico, y emocional".

Agregó que "ser la esposa de un obispo significa ser una compaóera y aliada en el ministerio del obispo. Hay un dicho en urdú que, traducido, dice que el número uno, si se dobla, se convierte en once. En otras palabras, se hace 10 veces más fuerte. Hemos aprendido a tomar nuestras decisiones juntos, y con ayuda de la oración".

Eleci Neves, esposa del Obispo Jubal Neves del Brasil Sudoccidental, cree que parte de su papel es proteger a su esposo de resultar "abrumado por la burocracia de la Iglesia."
Ella se definió como preocupada por los nióos abandonados, los ancianos, y los que padecen injusticia, y dijo que encontraba el modo de ayudarlo [al obispo] a concentrarse en la justicia social, la misión cristiana y la evangelización.

Se oyeron murmullos de aprobación en el público cuando dijo que uno de los servicios más valiosos que puede ofrecer un esposo es escuchar.

Sally Hastings y Roland Ashby de Comunicaciones del Programa para Cónyuges de Obispos colaboraron con este art'culo

 

layout graphic