20 JUL 98 . LC023e
Arzobispo Carey llama a un "Discipulado Radical" en su Mensaje Presidencial
Cantórbury Por David Skidmore
Conferencia de Lambeth - Comunicaciones.
El Arzobispo George Carey fue ovacionado de pie en la Conferencia de Lambeth al hacer un llamado a "un discipulado más radical, moldeado por el poder transformador de Dios", en su discurso presidencial este lunes, ante más de 1000 obispos y sus esposas, reunidos en dos salones plenarios.
En su mensaje de una hora, entregado en vivo desde el salón más pequeño, y transmitido simultáneamente hacia una pantalla en el salón más grande, el Arzobispo Carey enfatizó la necesidad de renovar la visión de la Comunión Anglicana, su fe y orden, su misión y la comprensión de los mismos obispos en cuanto a su vocación como líderes de la iglesia. Es un llamado intimidante, reconoció, en una era sacudida por persecuciones políticas y traumas sociales. Pero, cuando la iglesia se mantiene fiel a su misión, prevalece. En el lapso que viene desde la última Conferencia de Lambeth, dijo, cayó el muro de Berlín, se desmanteló el Apartheid y la Comunión Anglicana lanzó la Década de Evangelismo, la cual trajo millones de nuevos cristianos a la iglesia.
La iglesia está frente a bendiciones y desafíos
Pero, con las bendiciones, han llegado nuevos desafíos, señaló, tales como el genocidio generado por la guerra civil en Ruanda que ha cobrado 800.000 vidas, y en el Sudán donde la continua guerra civil ha desplazado cientos de miles, sembrando una similar cosecha de viudas y huérfanos. El SIDA ha llegado a ser una pandemia en Africa y la creciente deuda internacional ha legado una vida de pobreza a millones en el Tercer Mundo. A pesar de estos problemas, "este es nuestro mundo", dijo el Arzobispo. "Este es el mundo en el cual vivimos y trabajamos; el mundo al que somos llamados a servir y a dar testimonio".
Aunque es importante para los anglicanos compartir las historias de nuestras luchas y buscar solaz el uno del otro, ello es sólo un poco de lo que se trata esta Conferencia, enfatizó el Arzobispo Carey. "Aun cuando el mal parece prevalecer en tantos lugares y de tantas maneras, el desafío delante de nosotros es traer al mundo una visión autoritativa del amor de Dios y de su justicia, que es el principio y el fin de todas las cosas".
La visión de la Iglesia Anglicana como una comunidad de testimonio no debe sólo ser guiada por los temas del día, sino por una teología irinea, que enfatiza la bondad y generosidad de Dios. Soluciones a los enormes problemas que nos aquejan como Comunión "sólo podrán emerger de un encuentro real, en gratitud, con el Dios viviente", dijo.
Flexibilidad balanceada con una fe firme
La renovación de la iglesia necesita seguir las mismas prescripciones, dijo. La crítica debe venir "con el espíritu de la verdad" y no quedar encerrada en una campaña de denigraciones y polarización. En la Comunión, la verdad siempre la hemos buscado, y encontrado, a través de una variedad de perspectivas, pero esa flexibilidad no se debe desestabilizar con una equivocación en los principios fundamentales de la fe, aseguró Carey. "Yo no estoy argumentando por un tipo de apertura comprensiva que sea vaga y sosa, o que sea insegura respecto de las bases de nuestra fe", dijo, notando que hay claros límites en la fe y la conducta moral "que de traspasarlos nos colocamos en peligro".
Citando el Informe de Virginia, el documento preparatorio sobre Teología y Estructura Anglicana , preparado por la Comisión Teológica y Doctrinal, Carey reconoció que aunque la Escritura es un medio de la revelación divina, su significado debe aprehenderse "a través de un proceso continuo de interpretación". Desde el siglo 17, los anglicanos hemos entendido la escritura a través del lente de la tradición y la razón, apuntó.
Sin embargo, admitió, ello también genera la pregunta de si una comunión de iglesias interdependientes puede permanecer junta en la ausencia de una fuerza aglutinante, doctrinal. "Al encontrarnos como iglesias auto-gobernadas e independientes, en qué forma realista podemos declarar que somos una Comunión? se preguntó. La respuesta, dijo, está en la herencia común de doctrina, fe, liturgia y espiritualidad y un gobierno expresado en una autoridad "dispersa". Aunque admitimos que hay desorden, agregó, es mejor que la alternativa: autoritarismo y una mezcla de expresiones individuales.
Destacando los lazos entre misión y evangelismo
El Arxobispo Carey también enfatizó la necesidad de terminar con el división extraña entre misión y evangelismo. "La gente también necesita ser alimentada físicamente tanto como espiritualmente", dijo, "y una iglesia que existe para Dios en este mundo necesita estar preparada para no sólo difundir el Evangelio, sino también para empujar la acción en los grandes temas que confrontan nuestro mundo".
No hay un sólo patrón para la misión evangelística, dijo. En sus visitas a las provincias de Africa, Asia y el Pacífico Sur, el ha animado a los miembros de la iglesia a ser "menos ingleses" y a incorporar sus propias tradiciones y músicas en sus cultos. "Potenciando y celebrando lo local, enriquecemos el todo", expresó.
A la vez que el evangelismo "agresivo" o insensitivo no ha sido nunca el estilo anglicano, ello no significa que los anglicanos deben diluir o comprometer el mensaje del Evangelio, dijo. "Proclamamos a Jesucristo como el Salvador del mundo e invitamos a todos a honrarle a él como Señor porque es una fe que nos ha sido dada para compartirla con todos".
En cuanto al liderazgo episcopal, los obispos deben adoptar la "simplicidad del discipulado" y luchar por apertura a todas los puntos de vista. "Si no somos transformados, corporativamente e individualmente, a través de la constante práctica de la amorosa soberanía del Señor", dijo, "su visión para la iglesia y el mundo no será nunca una realidad".
Mensaje encuentra entusiasta respuesta
A pesar del intenso calor, los obispos y sus esposas respondieron con una sostenida ovación. El Obispo Clark Grew, de la Diócesis de Ohio en los Estados Unidos dijo que había sido "profundamente tocado" por el llamado del Arzobispo Carey a renovar la iglesia. "Considero que es un gentil recordatorio que lo que la Comunión Anglicana es, llo que necesita continuar siendo y lo que necesitamos recobrar", dijo.
El Obispo Mano Rumalshah de la Diócesis de Pesharwar en la Iglesia de Pakistán, que testificó el mes pasado ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano sobre la persecución religiosa en Pakistán, se sintió animado por la sensitividad del Arzobispo Carey hacia los problemas del Tercer Mundo y su énfasis en la misión y el evangelismo.
Para la Obispo Catherine Waynick de la Diócesis de Indianápolis en los Estados Unidos, el énfasis en la diversidad de la Comunión fue también un punto destacado. "Ese es uno de los grandes dones de la Comunión Anglicana", dijo. "Cuando lo estamos haciendo tan bien, estamos ofreciendo al mundo un tipo particular de testimonio que de otro modo no podría recibir".
La Obispo Waynick fue también tocada por el mensaje del Arzobispo de que la renovación de la iglesia comienza por la transformación personal. Dijo que está de acuerdo con él en que una iglesia transformada comienza por nuestras actitudes y nuestra determinación a amar".