18 JUL 98 . LC018e
Reciben a los obispos de Lambeth en ceremonia inaugural multilingüe
por Katie Sherrod
Centro de Comunicaciones de la Conferencia de Lambeth
La Conferencia de Lambeth de 1998 se inauguró en la noche del sábado
con una liturgia plurilingüe de bienvenida y apertura que llenó las
dos salas plenarias de plegarias, cánticos y noticias.
La gran asistencia a esta Conferencia de Lambeth exigió el uso de
los dos salones deportivos de la Universidad de Kent, los cuales se han
convertido en lugares de culto, decorados como tabernáculos con
telas, alfombras, plantas, grandes cruces de madera, y la Rosa Náutica,
símbolo de la Comunión Anglicana. Gracias a la magia de gigantescas
pantallas de video, el Arzobispo George Carey pudo estar en dos lugares
al mismo tiempo. Mientras hablaba en alguno de los salones, bajo una enorme
pantalla que reproduc'a su imagen, ésta también se proyectaba
en una pantalla similar del otro salón.
"Liderazgo bajo presión" fue el título del estudio
bíblico comentado por el Arzobispo en un video, y también
el de la breve meditación introductora dirigida "en vivo" por
el l'der del anglicanismo mundial. Reflexionando sobre los primeros versículos
de II de Corintios, el
arzobispo Carey abordó las expectativas, esperanzas, temores y aprensiones
traídos por "unas 2.000 personas devotas" que se han reunido
en Lambeth.
"Hay razones muy poderosas para esperar que regresemos a casa dentro
de tres semanas robustecidos e investidos para la misión de Dios
en el mundo," expresó el Arzobispo. "[Hay] temores, en
cambio, de que la nave anglicana naufrague por cualquier desacuerdo ; o
contra las rocas de la intolerancia y la indisciplina, o contra los bancos
de arena del fundamentalismo y el liberalismo".
Sin embargo, recordó a los presentes que "no somos los únicos
cristianos en la historia que se han visto atrapados por la tensión
entre tales expectativas y aprensiones. Sólo tenemos que ver a Pablo
en II de Corintios para darnos cuenta de las enormes presiones que tenía,
y está muy bien que la gran Epístola sea nuestra compa--era
durante las próximas tres semanas." En los estudios bíblicos
diarios, los obispos, sus cónyuges, y los otros participantes leerán
todo el libro de II de Corintios.
El Arzobispo Carey contó el número de veces que se repite
la palabra "consolación" en el pasaje: diez veces en sus
formas sustanciales y verbales. Indicó que la raíz de la
palabra es
parakaleo, de la que se deriva la palabra paráclito, el Consolador,
una de los nombres del Espíritu Santo. "Podemos suponer a partir
de ellas lo que significa esta consolación o
consuleo. Es 'Dios que nos acompa--a'", afirmó. "Algo
que significa mucho más que una madre que consuela a su hijo; significa
que Dios nos reafirma, que El está con nosotros y que su fuerza
es nuestra en los tiempos difíciles".
El Arzobispo le pidió a los presentes que se fijaran en las identificaciones
que les colgaban del cuello en los cuales están escritos sus nombres
de pila en letras grandes. Sine embargo, los títulos --Arzobispo
de Canterbury, obispo, personal, de comunicaciones, etc.-- se muestran
en letra muy pequeña
"Esta conferencia es para ti como individuo; atesora el espacio, aliméntate
con los estudios bíblicos, que las secciones te enseóen y
te cuestionen" agregó. "Estamos confiándote el
liderazgo, llamándote al liderazgo y diciéndote: responsabilicémonos
juntos por
esta conferencia. . . ."
Pero, advirtió, "Áay de nosotros! si dependemos tan
sólo de los dones humanos que traemos a esta conferencia. . . .
'Dependemos de Dios que levanta a los muertos, refiriéndose particularmente
a la resurrección de Cristo. "Esa es la fuente de nuestra consolación;
esa es la fuente de nuestra fe; esa es la piedra fundamental de nuestra
conferencia; ese es el veredadero tuétanos del anglicanismo".
"Mi hermanos y hermanas, prosiguió, estén muy seguros
de esto: si nuestra fe no se basa en el Dios personal quien se nos ha dado
a conocer en Jesucristo, y que levantó a Jesús
de los muertos, no tenemos nada, absolutamente nada que ofrecerle al mundo."
Director de Mœsica ayuda a crear tono multicultural
Geoff Weaver, el Director de Mœsica de la Conferencia, dijo que le gustaba
que los obispos y sus cónyuges estuvieran dispuestos a probar sus
voces con melodías y lenguas desconocidas, y hasta intentar algunos
movimientos de baile con los himnos africanos y
latinoamericanos.
El programa multilingüe que incluía himnos y lecturas en inglés,
francés, swahili, maori, galés, y coreano, fue dise--ado
por un equipo de alabanza y liturgia de siete personas, bajo la dirección
de Weaver, y respond'a al deseo del Arzobispo Carey de que las liturgias
de la Conferencia reflejaran más fielmente la diversidad de la comunión.
El equipo, dirigido por el Obispo Roger Herft, un cingalés que es
obispo de la Diócesis de Newcastle en Australia, eligió un
grupo de asesores muy variado, provenientes de toda la comunión.
"Reconocimos que en el pasado el inglés ha sido el (único)
idioma. Y quisimos por tanto reconocer el idioma, la cultura, y la integridad
de toda la Comunión," observó el Dr. Weaver. "El
idioma es una manera esencial de tomar en serio a un pueblo y a una cultura".
Las dos décadas que lleva trabajando en las misiones de la Iglesia
le han dado al Dr. Weaver una sensibilidad especial a la diversidad cultural
de la Comunión y su riqueza litúrgica. Como maestro y, posteriormente
como instructor de la Sociedad Misionera de la Iglesia, Weaver ha enseóado
en Hong Kong, las Filipinas y Nigeria.
El programa de la noche, que sirvió en parte como ensayo para la
Eucaristía inaugural del 19 de julio en la Catedral de Cantórbery,
inclu'a oraciones del Libro de Oración de Nueva
Zelanda y del Libro de Oración Común. Aunque no se usaron
lecturas e himnos en espaóol en el programa vespertino, formarán
parte de la Eucaristía inaugural, dijo el Dr. Weaver.
"Creo que tuvimos la intención de comunicar el mensaje de que
estamos tomando en serio su cultura y sus cánticos", dijo el
Dr. Weaver.
El oficio concluyó con un momento de gracia lingüistica. Varios
obispos y otros asistentes se sintieron visiblemente conmovidos cuando
se rezó el Padrenuestro simultáneamente en las lenguas maternas
de todos los presentes. Al alzarse la multitud de voces e idiomas, lo que
podría haber sido una cacofonía se unió en una hermosa
y armónica oración.
David Skidmore del Centro de Comunicaciones de la Conferencia de Lambeth
colaboró en la redacción de este art'culo.